Método Pilates: una forma de fortalecer el cuerpo
El método Pilates no consiste sólo en una tabla de ejercicios, sino que se trata de un auténtico método con el que se consigue reorganizar, estabilizar y fortalecer el cuerpo mediante la práctica de suaves movimientos que ayudan a mejorar la flexibilidad y el equilibrio.
Famosos de la talla de Demi Moore, Melanie Griffith, Bruce Willis o Madonna ya han optado por el método Pilates.
Las características técnicas del método Pilates son las siguientes: tiene una dificultad baja, está indicado para todas las personas de cualquier edad (principalmente para personas con enfermedades reumáticas o en proceso de rehabilitación después de una lesión) y requiere un nivel de esfuerzo medio-bajo.
El método Pilates tiene la ventaja de tratarse de un método muy seguro ya que se ha de realizar con el control de un especialista que adaptará los ejercicios a las necesidades específicas de cada persona.
Entre los beneficios pueden destacarse: la mejora del equilibrio, mejora de la coordinación, tonifica los músculos y estiliza el cuerpo.
La espalda es la base del trabajo en el método Pilates, ya que el alunmo ha de aprender en primer lugar a encontrar una posición adecuada de la columna vertebral para quitar la tensión existente en esa zona. Posteriormente se ejercitará el resto del cuerpo.
La respiración es también un punto clave del método, ya que cada ejercicio se realizará controlando la salida y la entrada de aire oxigenando los músculos y evitando la fatiga.
Con la ayuda del monitor es posible corregir los desequilibrios musculares y lograr un perfecto alineamiento del cuerpo.
Se trata de un método muy exigente, ya que requiere la atención personalizada de un monitor y un equipamiento adecuados, motivos por los que se trata de un método un poco caro. Las máquinas utilizadas son muy versátiles, ayudando al alumno a realizar los movimientos sin excesivo esfuerzo y sin riesgos, manteniendo en todo momento las posturas correctas.
Cuando el alumno llega a un centro Pilates se realiza una valoración que le permita conocer en qué consiste el método y los beneficios que le puede reportar. De esta forma, el monitor detecta las necesidades específicas de la persona y adapta los ejercicios a ese caso en concreto.
Posteriormente el alumno realiza un curso de iniciación y finalmente ha de someterse a un prueba a través de un programa informático que realizará una valoración muscular del alumno. Una vez transcurridos seis meses el alumno puede volver a realizar la prueba para comprobar su evolución.
La duración de las sesiones es corta, en torno a los 50 minutos y a las clases asisten grupos reducidos de no más de 5 personas.