|
LINEAS DE LA COLECCIÓN
PRIMAVERA
- VERANO 2005 La colección de Miguel Palacio evoca una
imagen construida a partir de los sentidos, con tejidos que transmiten la sensualidad
de la piel de ángel, la seductora discreción del raso de algodón,
la sofisticada contundencia de la tafeta de seda, o un gusto por el misterio tan
sugerente como la veladura de una redecilla de strech.
Cecil Beaton elogiaba
el refinamiento de los colores de los "guisantes de arroz" con que educaban
su gusto por la moda las damas de principios de siglo, algo a lo que recuerda
inevitablemente esta colección, en la que resulta difícil hablar
de grises, azules o verdes, sino que pide más bien definir sus tonalidades
con expresiones como un gris "tormenta del desierto", arena tostada,
verde óxido de zinc, donde el rosa se difumina, y violetas, el musgo en
champán
; un tamiz cromático donde irrumpe el blanco óptico
como una rotunda afirmación de modernidad.
Miguel Palacio no hace
alusión a clichés como años treinta para justificar los pantalones
largos y anchos, los talles a la cadera o las faldas a media pierna con corte
al bies
, sino que juega con los estereotipos con elegancia y sentido del
humor. Basta con darse un respiro para percibir ese aire atlántico tan
presente en esta colección de verano que recuerda a las noches frescas
de Biarritz, San Sebastián o Deauville. Y, sobre todo, a aquellos momentos
en que el glamour se presenta en bruto, espontáneamente, como algo natural
Fuente: Ifema
|