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LINEAS DE LA COLECCIÓN
OTOÑO-INVIERNO 2005/06
Miguel Palacio se ha inspirado esta temporada en una
sofisticada interpretación del smoking. Una temporada
de invierno con abrigos y sastres que suman a su origen
masculino una serie de elementos característicos
de la tradición del vestir de la mujer: tablas,
frunces..., por no hablar de las sedas de abrigo, los
jacquares con motivos de mariposas o de raíz,
los bordados de metal...
La camisa es, como no, un must en Miguel Palacio, y
se convierte de su mano en una serie de auténticos
y certeros ensayos de laboratorio, donde la ausencia
de costuras y los cortes inéditos sustituyen
a las sisas, mangas y puños de rigor.
Voiles de satén, tejidos ultrafinos que desvelan
elegantemente el torso en un inteligente y atractivo
contraste con las cálidas y rotundas texturas
de la prenda de hombre por excelencia, pero con uno
de los cortes más favorecedor que se ve en las
pasarelas: el pantalón de Miguel Palacio.
¿Color? Más que de cromatismos hay que
hablar de tonalidades: es la frontera que separa lo
obvio de lo sutil, que despiertan una vis poética
incluso para denominarlos: azul grisáceo, "como
los ojos de Liz Taylor"; verde marino, como un
lago del tirol; violeta empolvado que haría las
delicias de Cecil Beaton..., imposible definirlos con
un pantone.
Un equilibrio que nace de la desproporción, una
desproporción precisa que consigue romper los
esquemas con elegancia, entrando en los umbrales de
ese término que en ninguna colección de
Miguel Palacio puede faltar: glamour.
Fuente: Ifema
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